lunes, 19 de noviembre de 2018
Ayuda inundaciones
- Por: Rafael Castilla
26/10/2018 - 55 Visitas


Alumnos de F.P.B.

Dicen que cuando una puerta se cierra, una ventana se abre.

Y de ello estamos siendo testigos en la Casa de Antequera, el fin de semana del 21 de octubre esta comarca se vio asolada por unas terribles inundaciones fruto de la temida gota fría, han sido numerosas las poblaciones de la zona que han sufrido esta catástrofe, pero si alguna lo padeció con especial virulencia fue la localidad de Campillos, las imágenes que llegaban desde los medios de comunicación eran espeluznantes y los testimonios de los afectados no dejaban lugar a dudas del infierno en el que se convirtió su propio pueblo durante toda una noche y parte del día, el lunes en el mismo colegio eran numerosos los comentarios en los que era fácil encontrar a algún conocido o amigo que había sufrido alguna adversidad por este fenómeno meteorológico. Y esa es la puerta que se cerró . 

Desde casi primera hora se pusieron en marcha muchas iniciativas para ayudar a los afectados, desde instituciones públicas hasta entidades privadas se personaron en dicho pueblo para echar una mano en lo que fuese posible, en una de estas iniciativas dos alumnos de la FPB del Centro, de manera desinteresada y por su cuenta, se presentaron voluntarios para ir a ayudar en uno de los muchos autobuses puestos por los ayuntamientos de la zona para desplazar a las personas que así  lo quisiesen a Campillos.

 

Y ahí comenzó a abrirse una ventana.

 

Al día siguiente estos chicos empezaron a contar su experiencia entre sus compañeros de la FPB y la mucha ayuda que aún hacía falta en este pueblo, entre ellos mismos se pusieron de acuerdo para comentarle al profesorado de esta etapa que estaban dispuestos a ir para hacer lo que fuera, ante la insistencia de estos, se decide ponerlo en conocimiento de la Dirección y ver si dicha acción es viable, poniendo ésta al momento los medios disponibles, había que hacer muchas cosas en poco tiempo, una vez que la cosa iba cogiendo cuerpo se les pregunta a todos los alumnos de dicha etapa que  con cuantos podíamos contar, siendo 17 los chavales que dan un paso al frente de un total de 27 ( algunos de ellos no podían ir por compromisos adquiridos anteriormente), ya teníamos la cuadrilla,………….y la ventana siguió  abriéndose.

 

Los preparativos fueron numerosos, cepillos, ropa, botas de agua, bocadillos, agua y mucha ilusión, y por supuesto autorización pertinente de las respectivas familias, ni un solo pero por parte de estas, ya estaba todo preparado, pero a última hora los vehículos disponibles eran pocos y por tanto pocas plazas que cubrir, ninguno de ellos estaba dispuesto a “ bajarse del autobús” por tanto tuvo que ser el profesorado el que decidiera que solo fueran los internos de la EH los que acudieran, con gran decepción por parte del resto, el grupo de alumnos seleccionados acompañados de su tutor de EH, D. José María Torres, cargaron la furgoneta del colegio y emprendieron rumbo a la aventura, y una vez llegaron a destino, la ventana se abrió de par en par, fueron horas de esfuerzo y trabajo duro, nada importaba, cada gota de sudor iba acompañada de un agradecimiento, cada dolor en la espalda de una sonrisa y cada pequeña frustración de una palabra de ánimo, nuestros alumnos al acabar su tarea ya estaban recompensados, su cara lo decía todo, cansados pero orgullosos de sí mismos, la vuelta un sinfín de anécdotas, y esa ventana ya totalmente abierta con unas vistas a horas de solidaridad, compañerismo, y buen hacer.

 

Una experiencia para toda la vida, una experiencia en una Casa Salesiana con otra ventana más abierta.

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